miércoles, 16 de abril de 2014

Last Call

Había cambiado, el paisaje ya no era el mismo. Ya no le acompañaba la gélida lluvia mojando su suave rostro. Ahora la calidez y entorno paradisiaco la acompañaban en su viaje. Llevaba sus miedos a cuestas, en un maleta en la que los años eran como kilos de plomo que se clavaban en su espíritu valiente. Tenia una sensación especial, de familiaridad, como sabiendo que en aquella aventura le esperaba algo ya vivido. Cansada del trayecto, abanico en mano y diccionario de bolsillo,  debía poner rumbo al hotel donde contactaría con su contacto que le guiaría en la ciudad. Derrochaba felicidad después de tanto tiempo, había alejado su pasado lleno de nostalgia para emprender un proyecto en la sede de la multinacional para que la que trabajará en El Cairo. A la salida del aeropuerto aislándose en el cobijo de la sombra acierta a encontrar la palabra taxi en su diccionario. Amablemente con su radiante sonrisa se acerca a un señor moreno, de mediana edad, que se encuentra al lado de que lo parecía su transporte. Una vez mostrada la palabra acompañada del nombre de su hotel, el taxista acomodó su maleta en la trasera del vehículo y la invitó a tomar asiento. Admirada por contemplar cada elemento que decoraba la ciudad apenas prestó atención a las amabilidades del señor, o eso pensaba ella que era al ver su alegría. En cuanto se paró el taxi, le vino una imagen a la retina que no podría olvidar, como si en otro tiempo tampoco lo hubiera podido hacer..

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