Puedo recordar tal trágico momento, sin tatuaje alguno se afianzó todo en mi piel. Tantas cosas que contarte, tantas que decirte y en el aire fueron dichas. Fue un sabor amargo, de esos que no se te van, de los que guardas tantas cosas dentro de ti y que no las puedes sacar. A kilómetros de distancia, tratando de concentrarme en seguir pero fue tan complicado. Cómo podía ser fácil. Esas cosas nunca lo son. Trataste de luchar y te dejaste llevar por la corriente. A veces te visito, me siento cerca de ti y te digo lo mucho que se te echa de menos. Te cuento como me ha ido, como me va, y que intento ser tan buena persona como lo fuiste tú. En sueños aún llegas y te tumbas bajo un caluroso día de verano o me das una tierna colleja y nos haces reír. En los sueños si se hace justicia, y donde quieras que estés, seguro que me animas a ser mejor persona y espero que tengas motivos durante mucho para estar orgulloso de nosotros como lo estamos nosotros de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario